Ps. Nelly Rojas, Bogota, 2007
Este es un pequeño resumen del trabajo realizado por Nelly Rojas en su publicacion "Ser amigos para ser amantes", considero que es un exelente aporte a la comprencion del fenomeno Pareja.
“Retos y dilemas de las parejas en la actualidad”
En los últimos 50 años, dentro de la cultura occidental, se han dado una serie de transformaciones importantes en la estructura familiar, sobre todo en el tema de pareja. Se observa que en los últimos años se ha incrementado notablemente el numero de mujeres que trabajan, lo cual ha llevado a que la relación de pareja se modifique. Los roles tradicionales de lo que se consideraba masculinidad – feminidad y esposo-esposa, han cambiado. Las mujeres ya tienen otros intereses a parte de ser esposas y madres. Actualmente se busca una mayor simetrización en la pareja, se espera un papel mas activo de los hombres en la educación de los hijos y en las tareas del hogar y existe un aumento de la autonomía económica y de decisiones en las mujeres. La relación se inicia a una edad mas avanzada, se permite una mayor expresividad de las crisis, y se evidencia una mayor tendencia a la disolución del vinculo. Los cambios en los roles masculinos y femeninos, en las expectativas sociales, en la sexualidad, en las expectativas individuales y en relación a la pareja y matrimonio, han hecho que las personas tengan una idea difusa y confusa sobre lo que se puede esperar o no de una relación de pareja. Considera que en nuestro medio, muchos de estos procesos de cambio se encuentran aun en la fase de transición. Es posible que las parejas piensen y actúen de forma distinta a sus padres, pero que sus expectativas inconcientes aun no hayan sido modificadas y se mantenga la idea del “amor romántico”, de la vida rosa, en donde no habrá ningún problema, todo será felicidad, y el amor se mantendrá para siempre, por el simple hecho de haberse jurado “amor eterno”. Está idea romántica, tiene relación con un amor inmaduro, en el que se espera recibir, ser complacido/a, y no hacer ningún esfuerzo. Estas expectativas idealizadas provocan frustración y desencanto y es por eso que la salida más frecuente es la ruptura del vínculo. Producto de una sociedad en donde lo que se busca primordialmente es el placer individual, inmediato y sin esfuerzo. En donde se puede desechar lo que ya empieza a dar dificultad, el amor también se ha vuelto “light”. La capacidad de involucrarse, entregarse y amar es cada vez más difícil. Existe un miedo inmenso a amar y a dejarse querer, un miedo a confiar, a entregarse totalmente. Como un mecanismo protector, muchas personas optan por tener relaciones pasajeras en donde no se involucran sentimientos sino únicamente atracción y deseo. Otras, por el contrario, crean relaciones insanas, fusionadas, dependientes y hasta adictivas, en donde no existen límites de ningún tipo. Por el temor a no ser amadas o ser abandonadas, las personas sacrifican su ser y se diluyen en el otro. Graduar y encontrar el equilibrio entre fusión y aislamiento, entre dependencia y exceso de individualismo, es el objetivo de un vínculo de intimidad, en donde exista interdependencia, los proyectos conjuntos y al mismo tiempo se respete la individualidad, se fomente la cooperación, el compromiso y la confianza mutua. La verdadera relación de pareja empieza cuando se termina la idea de que el otro va a satisfacer nuestras necesidades insatisfechas; cuando pensamos que la relación es con un “ser real” y no con un “ideal”, cuando logramos aceptar las diferencias y negociar los desacuerdos. Cuando desechamos la idea romántica con la que fuimos educados de que la pareja nos dará un amor incondicional, fidelidad eterna y un vínculo para siempre, lo cual no corresponde a la realidad y menos ahora.
Son varios los factores que inciden en la construcción de la intimidad emocional y sexual como bien lo señala la Ph.D. Camila Salgado en su libro “El desafío de construir una relación de pareja”: “Se puede amar en el sentido de valorar, respetar y ser tolerante con el otro, si uno se lo propone, pero igualmente pienso que el compromiso íntimo y profundo, que se da con un ser a quien se ama como un compañero de vida, no surge simplemente del propósito consciente, sino de una serie de afinidades en niveles, en el contexto de la atracción física y sexual que se da en una pareja y que la distingue de otro tipo de relaciones”. El amor de pareja es un amor complejo, en él que a más de compartir afinidades, respeto y valoración, debe existir atracción física y deseo sexual, expresión de afectos, comunicación abierta y constante renovación.
Intimidad
En el lenguaje popular cuando se habla de intimidad se piensa únicamente en encuentros sexuales, pero se trata de un proceso más amplio y profundo. La palabra intimidad viene del latín intimus que quiere decir intimo o de lo más profundo. Para que una relación sea íntima y profunda son necesarios algunos elementos en base a los cuales se construye y se fortalece esta intimidad. Como un paso previo a la formación de la pareja, es necesaria la existencia de un individuo completo, definido y autónomo. No se puede ser dos si todavía no se es uno. Cada uno de los miembros de la pareja debe tener definida su identidad, el quién soy, para así poder compartir con el otro, sin fusionarse o aislarse por temor a perderse en el él/ella. Un buen concepto y conocimiento de sí mismo abre el camino para una etapa posterior de desarrollo y madurez (la capacidad de intimidad y auto intimidad). En esta etapa el individuo sabe de sus límites y los del otro. Ha podido salir de una posición narcisista y egocéntrica. Puede ponerse en el lugar del otro y respetar su individualidad. Conoce sus fortalezas y debilidades. Sabe qué desea en la vida. Considero que la buena relación con uno mismo precede a la buena relación con la pareja. Esta relación con uno mismo: de poder mirarse, dialogar, acompañarse, aceptarse, sustentarse o contenerse, es lo que se denomina Auto intimidad. Al hablar de pareja, para que la intimidad se pueda dar, es necesaria la conjunción de algunos elementos que la sostienen y la fortalecen. “Las relaciones íntimas involucran afecto, confianza, calidez, cercanía e interdependencia, y esa posibilidad de confiarle al otro nuestros aspectos más recónditos, es lo que hace tan especial la relación”. (Ph.D. Camila Salgado).
La seguridad en el vínculo amoroso y la intimidad se encuentran protegidos por la confianza, el compromiso y la lealtad. El amor y la pasión son indispensables, pero no son los únicos elementos que sostienen una relación de pareja. Ellos por sí solos no resuelven las diferencias ni solucionan los conflictos. Existen valores como: la cooperación, el compromiso, la confianza básica, la lealtad y la fidelidad que construyen intimidad. Al hablar de cooperación se entiende como la capacidad de negociar o dejar en un momento dado los intereses propios en atención a los objetivos comunes a largo plazo. Es el deseo de agradar al otro. El compromiso tiene que ver con la decisión de permanecer en la relación a pesar de que existan dificultades. Se trata de procurar el bienestar y la felicidad mutua. Es asumir cada uno responsablemente la parte que le toca en la relación. Todas las parejas pasan por crisis, sin embargo, el compromiso es quedarse y resolverlas en lugar de escapar de ellas. Muchas personas hacen compromisos “incompletos” por temor al rechazo, al abandono o simplemente por comodidad, buscando disfrutar de los beneficios de una relación intima pero sin poner esfuerzo para su continuación o crecimiento. El compromiso total requiere renuncias. Muchas personas desean estar en una relación y gozar de sus beneficios como seguridad y amor, pero al mismo tiempo poder conservar la libertad y la falta de responsabilidades, lo cual corresponde a las personas solteras o solas. Confianza básica: las raíces son anteriores a la relación de pareja. Erik Erickson señala que está se da en las primeras relaciones con las figuras significativas, especialmente con la madre. El niño debe sentir que puede contar con la madre o su reemplazo cuando lo necesite; que su madre y su familia lo respetará y protegerá, que no se aprovecharán de él y no le harán daño intencionalmente. En la relación íntima de pareja, la persona necesita tener sensaciones similares para poder confiar y poder entregarse libre y espontáneamente. Lealtad y fidelidad: La intimidad requiere de una sensación de ser “único”, “exclusivo”. Se trata de una cercanía y entrega que no permite la inclusión de otra persona. El vínculo necesita ser confiable, sólido y estable. Exige un contrato muchas veces tácito y en otras explícito de fidelidad. La lealtad se la vive como solidaridad en sus intereses y el de poder contar con apoyo en momentos difíciles. Es necesario sentir que tienes un compañero.
Factores para la construcción de la intimidad Emocional y Sexual.
Son varios los factores que inciden en la construcción de la intimidad emocional y sexual como bien lo señala Comunicación e Intimidad
Empezaré hablando de la comunicación pues considero que es un pilar fundamental en el proceso de intimidad, satisfacción y bienestar en la relación de pareja. Es un elemento que si no está presente puede afectar e incluso anular el amor. La comunicación verbal y no verbal ayuda a conocer a la otra persona, saber de sus pensamientos, sentimientos y necesidades, al igual que poder transmitir los propios. Es un proceso de doble vía. Una buena comunicación se basa en saber escuchar al otro, validarlo y tolerar sus diferencias sin que ello implique sentirse atacado. La comunicación no debe tornarse en un monólogo. Es necesario preguntar, interesarse en la persona que está hablando y demostrarlo. Es importante saber negociar y llegar a acuerdos que ayuden a la solución de los problemas que todas las parejas tienen. Las parejas para lograr una mayor cercanía e intimidad necesitan darse tiempo para hablar de los dos, de sus recuerdos y proyectos; compartir sus gustos, necesidades y temores; hablar de su historia personal, de su niñez y compartirla; soñar juntos, tener fantasías eróticas y sexuales; poder reír y disfrutar.
Expresión de sentimientos Afectivos y Sexuales.
La expresión de sentimientos es una forma de comunicarse que promueve la intimidad. Sin embargo, es interesante conocer que existen diferencias entre los hombres y las mujeres respecto a ciertas necesidades y a la forma en cómo se las expresa. En relación con la comunicación, las mujeres necesitan hablar de los problemas y necesidades, no tanto para buscar consejo o solución, sino únicamente como una descarga. Necesitan sentirse escuchadas, y comprendidas. Los hombres, por su lado, esperan aceptación y apoyo sin críticas. Hablan de sus problemas para buscar el culpable o para pedir un consejo. Ellos buscan resolver problemas ya que son más pragmáticos. La mujer necesita que la consientan a través de gestos, palabras y actitudes de amor. Necesita que la abracen, la besen, que reconozcan sus sentimientos y los acepten. Los hombres, por el contrario, buscan que se les respete su autonomía y espacios personales. Cuando una mujer no se siente atendida en sus demandas de comunicación y afecto, evita la intimidad y las relaciones sexuales. Los hombres por lo general pueden separar los problemas de su deseo sexual y más bien buscan solucionarlos a través de ello. Para la mujer el erotismo y la sexualidad tiene que ver con el afecto, por tanto la expresión sexual es una consecuencia de sus emociones. En cambio, para el hombre la expresión de sus emociones es una consecuencia del sexo. En cuanto al tema de las caricias también existen diferencias. Los hombres creen que deben acariciar a las mujeres únicamente en las zonas erógenas, lo cual es motivo de molestia en muchas mujeres que lo ven como una forma muy directa y brusca de acercamiento. El reclamo constante de las mujeres es la falta de caricias y besos antes del coito o simplemente como parte de una relación que no tiene que ser siempre genital. A las mujeres les gusta crear ambientes y tener un juego previo de seducción, coqueteo y deseo de sentirse anheladas a través de palabras amorosas o eróticas y caricias antes del acto sexual. Los hombres, por su parte, se concentran en llegar al orgasmo y muchas veces llegan a omitir la ternura. De lo expuesto se deduce que para que se pueda estimular la intimidad sexual en las parejas, tanto hombres como mujeres deberán conocer sus diferencias y tratar de poner atención a las necesidades y deseos del otro, buscando complacer y ser complacido.
Creación de espacios de intimidad para la pareja
La pareja que desea y busca mantener e incrementar su intimidad afectiva y sexual, necesita procurarse espacios y tiempos para poder estar juntos sin la interrupción de agentes externos (hijos, padres, trabajo, amigos, etc.). Deben tratar de encontrar espacios placenteros para poder compartir en pareja: ir al cine, a comer, a bailar, estar juntos, realizar actividades que les diviertan e interesen; en fin, salir de la rutina haciendo cosas distintas. Es necesario y saludable poder hablar sobre lo que a cada uno le produce placer en los encuentros sexuales, incentivar la sensualidad (tocarse, abrazarse, reírse). La alegría en la relación y los cambios en la rutina cotidiana reactivan el deseo y favorecen a la sensualidad y al erotismo. Cuando una pareja deja de compartir espacios para su vida íntima y sexual, a la larga puede terminar convirtiéndose en personas que viven vidas paralelas, en acuerdos de convivencia, como dos hermanos. La rutina puede terminar con la calidad de la relación y con el deseo. Los rituales amorosos dejan de ser tales y pierden significado. Por tanto la relación necesita renovación constante.
Sexo o hacer el amor.
Como se había mencionado anteriormente, la sexualidad es un componente muy importante en la relación de pareja y por ello se debe buscar que sea abierta y sana. El concepto de sexualidad y erotismo está influenciado por las creencias y mensajes transmitidos por la religión, la cultura y por la familia de origen. Se pueden recibir mensajes de que el sexo es bueno o malo, de lo que se debería y lo que no se debería hacer. Estas creencias van a condicionar en cierta manera a las personas a poder desarrollar una sexualidad abierta o reprimida; a pensar que es un tema que se puede o no hablar; algo que es malo o incluso sucio. Las creencias influyen mucho en la forma como vamos a manejar nuestras relaciones íntimas. Si nos lo contaron como algo malo y sucio, posiblemente lo veamos como algo “que hay que cumplir”, como un sacrificio o algo que hay que evitar. Por el contrario, si los mensajes fueron positivos, lo veremos como algo amoroso, revitalizante y divertido. Algunas personas han relacionado la sexualidad únicamente con el coito. Somos sexuales cuando tocamos, besamos, abrazamos y amamos. El sexo es expresión de emociones. A través del sexo se transmite amor, se comunica ternura, es posible mostrarse vulnerable, pedir ayuda, expresar miedos sin sentirse juzgado, reírse, divertirse, abrazarse y desearse. Disfrutar de la compañía de la otra persona al tocarla, abrazarla y besarla. Debemos expresar emociones y necesidades afectivas, ser capaces de construir una amistad con dos elementos importantes: la intimidad y complicidad. Como una antesala a la sensualidad y al erotismo, la pareja debería compartir lo cotidiano (tratar de ser amigos y expresar sus sentimientos) para luego disfrutar del deseo y encuentro sexual. Es importante invertir una energía creativa en descubrir estímulos y situaciones que puedan renovar el deseo y fortalecer la relación. “La sexualidad no está en los órganos sexuales, sino en la comunicación, en la capacidad de dar y recibir afecto y placer. Para ello es necesario una actitud relajada, desprevenida y sin expectativas, solo dejarse ir y expresar el sentimiento amoroso profundo, las caricias, dejar fluir las sensaciones, los deseos, las fantasías, permitir que nazca la intimidad, escucharse, hablar, sonreír, tener humor, abandonar el miedo de dejarse amar, soltarse… confiar” (Nelly Rojas). Hacer el amor es una experiencia placentera que necesita de tiempo para poder acariciarse, decirse cosas bonitas al oído, juguetear, tocarse, explorarse, expresar los deseos y preferencias, fantasear. El juego sexual es placer duradero mientras el orgasmo dura solo un momento. Luego de finalizar es muy importante que exista un después, que mantenga la cercanía, la ternura, y se inicie nuevamente el círculo de intimidad emocional- sexual.

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