miércoles, 20 de octubre de 2010

LA IMPORTANCIA DE SER HIPOCAMPO

"Hacia un Amor Evolucionado"
Ps. Luis Gregorio Rojas Herrera



La Pareja.
Algunos optimistas, otros no tanto, pero una mayoría pesimistas. Así suelen ser los comentarios que giran alrededor de La Pareja en estos días, pareciera que en este tiempo ya no se confía mucho en instituir una relación de dos, ¿es que acaso ya no vale la pena? Nadie podrá negar que en el pasado la concepción de pareja fuera muy distinta, en este tramo de la historia ya quedaron atrás los emparejamientos obligados, trágicos, míticos, por linaje o por conveniencia, por lo menos eso parece. ¿Y que paso con aquellos aspectos que en otrora le daban cuerpo a la Pareja?, el amor, la fidelidad, el romanticismo, el compromiso, el compartir y otros más, ¿ya no están en boga?, o es que su tono deja de ser necesario. Si bien un tanto trajinados estos aspectos siguen siendo menester de una gran cantidad de estudios y literatura, y si actualmente aun se pone atención a estas temáticas es porque en alguna medida siguen siendo importantes para el ser humano. De igual forma (pero con criterio) este artículo pretende analizar y reflexionar acerca de los mecanismos que benefician la construcción de una mejor vida de pareja, y no solo porque ésta esta relacionada directamente con la evolución familiar, sino porque suponen grandes herramientas para reflexionar sobre el devenir, además que la Pareja fuera de hijos y familia se lo merece, como diría el psicólogo chileno Roberto Opazo, es tiempo de Privilegiar a la Pareja (Bagladi, 2009).
 Con el tiempo los estudios e investigaciones han consolidado la noción de que la familia es el eje central que determina la dinámica evolutiva de la persona, es mas, viene a instituirse como aquel órgano social del cual depende la sanidad psicológica del individuo. En la familia, por ejemplo, se generan las pautas de interacción que rigen el funcionamiento social de la persona, además de aquello, también interviene en el proceso de individuación y es el puntal primordial generador del sentimiento de pertenencia (Minuchin, Fishman, 1983). La crianza bajo el seno de una familia estable brinda grandes posibilidades a los hijos para desarrollarse equilibradamente, bien se afirma que la familia actúa como un factor protector (Bagladi, 2009) para la salud mental de toda nueva generación, eso si, mientras ésta satisfaga las necesidades básicas de sus miembros en cuanto a afecto, contención, seguridad, socialización y educación. No obstante, la familia no nace de la nada, es la pareja quien da inicio a la historia familiar.
La Pareja surge de la unión de dos personas, no necesita ser legal para ser reconocida socialmente y su significación individual dependerá de los aspectos que dieron paso a la unión, solo los miembros de la pareja saben los motivos reales que los llevaron a juntarse, puede ser necesidad de afecto, atracción sexual, conveniencia social,  presión cultural, cualquiera sea el caso es celebrado si logra su consolidación y lamentado si se llega a la disolución.  
 La forma en la que la pareja vive su relación viene determinada por las características particulares de sus miembros (estilo afectivo-cognitivo, rasgos de personalidad, experiencias previas, historia familiar), así como por el contexto socio-cultural en el que se inicia y se desarrolla. Todos estos aspectos serán determinantes en las dinámicas de interacción, en el ajuste y la calidad de la pareja. Al final lo que sueña todo par es llegar a cuadrar, “encajar bien y bonito”, este acomodo definido por Spanier como Ajuste Diádico (Moral, 2008) implica que uno esté satisfecho con el otro, que se encuentre a gusto con las expresiones de cariño, que sienta que existe cohesión, además de tener la certeza de que se puede llegar a coincidir con la pareja en asuntos importantes de funcionamiento técnico (finanzas, ocio, valores, tareas domésticas y amigos). Obviamente el ajuste no se da tampoco de la nada, la pareja tiene que ir construyendo, aportando de a dos, “unas de cal por las que van de arena”, no es tarea ni responsabilidad de uno, cada miembro tendrá que invertir y el gasto será por el bien común, solo de esa manera la pareja se mantiene y cicla evolutivamente.
Qué es una díada sino una pareja, una pareja estrecha y especialmente vinculada, no todas las parejas llegan a establecer características diádicas, de ahí que algunas relaciones se quebrantan y se cambian por otras. Por lo general las díadas surgen cuando las personas ya han pasado por el proceso de diferenciación de su “si mismo” y han logrado cortar emocionalmente (de forma positiva y sana) con su familia de origen (Bowen, 1991), solo en esta calidad es que pueden llegar a un verdadero vinculo diádico, una pareja de verdad.
Cuando las personas logran la díada van desarrollando poco a poco un “si mismo” común, donde el “si mismo” de uno se mezcla con el “si mismo” del otro, de pronto fuera de las identidades personales se instaura progresivamente una identidad de pareja, un lenguaje de pareja con sus propios significados, una conciencia conjunta al igual que metas, proyecciones, acciones e incluso capacidades y recursos de afrontamiento.  Aunque la pareja funciona como un “nosotros” no se tiene que olvidar que aun existe un “tu” y un “yo” que se acomodan y re-acomodan al interior del “nosotros” hasta llegar al equilibrio (homeostasis), estos dinamismos son los que al final le dan vida a la pareja, estilos comunicacionales y patrones relacionales van girando en una especie de espiral que potencia o despotencia la relación dependiendo el resultado de su interacción (Opazo, 2001). De este menjunje de Self’s es que nacen los rasgos de personalidad diádica, una personalidad común, característica y única de la pareja y diferente de las personalidades individuales, en conclusión se podría decir que es un pensar, sentir y actuar en diversas situaciones como uno solo, pero siendo dos en realidad. La meta de toda pareja.

En busca del Bienestar.
Que fácil seria la convivencia en pareja si se tuviera la garantía plena de una constante y eterna felicidad, los miedos se harían a un lado y la inseguridad no tendría razón de ser, pero lamentablemente dicha garantía no existe, por más promesas, votos o buenas intenciones la felicidad no la garantiza nadie, esto no significa que la convivencia sea una empresa imposible y la felicidad inalcanzable, lo que pasa es que tanto convivencia como felicidad se construye, no se supone, es un proceso no un suceso.
Existen aspectos que ayudan a profundizar la relación de pareja. Enrique Rojas (2001) en una conferencia menciona siete aspectos vitales, claves para fortalecer la relación conyugal; Cuidar el amor, Compenetración de caracteres, Afecto espiritual, Voluntad, Inteligencia, Compromiso y por último Dinamismo. En un estudio trans-cultural (Alemania, Chile, Estados Unidos, Holanda, Israel, Sudáfrica y Suecia) sobre matrimonios de larga duración se encontró que variables como el Amor, la Confianza y la Lealtad, son mencionados como los ingredientes mas importantes de satisfacción tanto para las parejas satisfechas como para las parejas insatisfechas, de igual forma se obtuvo estadísticamente una alta significación en relación a puntos como: Trabajar juntos en un proyecto, Expresión de afecto y lo referido a las Relaciones sexuales (Roizblatt, 1999).
La valoración subjetiva de satisfacción en las relaciones de pareja como la plantea Reme Melero (2008) depende de algunos factores como: el Sentimiento de amor, Saldo positivo en las dinámicas de relación, Refuerzo de conductas positivas, Percepción de reciprocidad, Acuerdo en las áreas de relación y las Habilidades Personales. Este autor sostiene que el Sentimiento de amor además de su función fortalecedora del vinculo afectivo incrementa la fidelidad sexual y posee un valor altamente reforzante en si mismo lo cual desarrolla junto con los otros factores la sensación de bienestar, también puntualiza que en lo concerniente a éste sentimiento uno no debe estancarse en lo romántico sino tiene que ir evolucionando hacia un plano de madures para no focalizarse en el dolor de la perdida cuando lo emocional y pasional decaiga.    
Todos los aspectos mencionados anteriormente conducen a la pareja por las vías de la felicidad y llevan de una manera o de otra a satisfacer necesidades diádicas o personales, un hecho que vale la pena resaltar es que los resultados de las investigaciones y los aportes empiezan por el tema del Amor. Como que el amor es la punta de lanza en el tema de las relaciones de pareja, además es considerado por las personas como el componente de mayor valor, en cierta medida se podría decir que forma parte de las necesidades básicas del ser humano. ¿Uno se puede morir si no es amado? 
Abraham Maslow en la década del cincuenta jerarquizo las necesidades humanas, desde las más básicas (hambre, sed, sueño, sexo) hasta las más elaboradas y complejas (comodidad, afiliación, trascendencia) dando cuenta que según estas necesidades se vayan satisfaciendo el individuo llegara a niveles mas altos de bienestar (Morris, 1997). Sin ninguna jerarquía se pueden mencionar las siguientes necesidades humanas: Necesidades básica de alimentación, vestuario y vivienda, necesidades sexuales, de ser querido, de logro, de prestigio, de compañía, de contacto social, de esparcimiento, de conocimiento, de amor y de trascendencia (Bagladi, 2009). Si uno analiza esta lista de necesidades una gran mayoría puede ser mejor satisfecha en pareja, incluso aquellas relacionadas al logro (la meta de tener una buena pareja y alcanzar metas comunes) o al prestigio (como pareja se es valorado y reconocido socialmente).
Estudios realizados en el Instituto Chileno de Psicoterapia Integrativa (ICPSI) dan cuenta de una alta asociación entre la satisfacción de necesidades y el nivel de felicidad, de acuerdo a esta investigación la Necesidad de ser querido (en hombres) y la Necesidad de amor en pareja (en mujeres) son las que puntúan mas alto (Bagladi, Opazo, 2010). Estos datos dan cuenta de la gran importancia que tiene para las personas el sentirse queridos y amados y cómo este sentimiento es básico para el establecimiento de la felicidad, ahora, de vuelta al tema de que lograr la felicidad supone un “proceso más que un suceso” y por lo tanto no se recoge de los árboles es que se hace necesario analizar las mejores vías para llegar a este estado tan deseado. El Amor parece ser la gran avenida, por lo menos en cuanto al bienestar en pareja.

Hacia el “Amor evolucionado”. El PRIMER PASO. 
…el hipocampo (caballito de mar), entre una de sus particularidades, mantiene una vida de pareja distinta a la de los demás peces marinos, éste animalito parece haber evolucionado en esta dimensión pues no solo se une a la pareja para procrear, sino se queda con ella el resto de su vida en constante fidelidad, reforzando la unión con su particular danza mañanera, además comparte con su consorte las responsabilidades de la reproducción, pues es el macho quien da a luz a las crías.          
El ICPSI a través de años de estudio y práctica formulo una serie de nortes orientadores que ayudan a la construcción de una relación de pareja satisfactoria; Amor evolucionado, Privilegiar a la Pareja, Sexualidad integral, Capacidad para entretenerse juntos, Ajuste de expectativas, Asumir la causalidad circular, Cambio de óptica, Resolución de problemas, Manejo de la agresividad, Enriquecimiento de la comunicación, Logro de acuerdos y Potenciación interaccional (Bagladi, 2009). Todos estos puntos son por demás aportativos al momento de llevar a la pareja por el sendero del éxito, y se estará de acuerdo que el operar cada aspecto depende en gran medida de la calidad del vínculo de la pareja, pero también circularmente, el operar algún aspecto fortalecerá más el vínculo, es decir, a mayor trabajo en estos aspectos mayor la calidad del vinculo y a mayor calidad del vinculo mayor conciencia y disponibilidad para trabajar en estos puntos. Circulo virtuoso.
En cuanto al punto que habla del Amor Evolucionado Verónica Bagladi se refiere de la siguiente manera; “Esta claro que no existe una definición única y compartida de amor; de hecho podemos distinguir diferentes motivaciones para amar. Podemos amar por agradecimiento, a lo que el otro hace por nosotros. En un nivel más allá está el amor que supera el egocentrismo y que implica aceptar al otro como es. Finalmente el nivel mas evolucionado de amor involucra el luchar por la felicidad del otro” (Bagladi, 2009:34)
Es evidente que el simple hecho de amar no garantiza la mantención de la pareja, o por lo menos confiarse del amor en especial cuando éste se encuentra o se mantiene en su calidad más arcaica, puramente pasional, placentera y auto-gratificante. Lo que pasa usualmente con el común de las parejas es que dan por sentado que con “la conquista” y el enamoramiento ya se hizo todo, que no queda mas que someterse al tiempo y esperar que la relación funcione y devenga de manera natural en estabilidad y prole para que consiguientemente se instaure el rotulo de familia, pero no es así, la pareja necesita mas que simplemente tiempo para mantenerse en esa condición, necesita evolucionar en afecto, en satisfacción, en sexualidad, en armonía y otros tantos planos que la constituyen. El modo de vida actual supone un terrible reto para las parejas, lo que antes se tenía muy claro ahora ya no lo es, las expectativas han cambiado, los intereses son distintos y el sostenimiento del vínculo se hace cada vez más difícil.
   ¿El amar no es suficiente? Obviamente la base de una buena relación implica sentir amor por la otra persona pero erróneamente se cree que sin excitación, pasión y deseo el amor tiende a decaer, probablemente este juicio se deba mas a una confusión de términos que a otra cosa. Un primer estado es el enamoramiento donde el amor se siente como un período de “encantamiento”, en este estadio uno dice “estoy enamorado” (auto-referencial) y se mide de acuerdo a lo que uno siente sin importar demasiado lo que le pasa al otro, ahora amar como tal, realmente amar, parece ser algo distinto.  
De que el amor es complejo no cabe duda, muy similar a un tejido hecho de distintos hilos y de una multiplicidad de colores, tras la evidencia de un “te amo” se entretejen una serie de componentes que dan consistencia a tal evidencia, esta lo afectivo, lo social, lo sexual, lo ideal, lo cultural, donde se conjugan emociones, sentimientos, pasiones, creencias, ilusiones, conductas y sus relaciones. El amor esta en el rostro, en la boca, en las palabras, los actos y los mitos que se tiene y entiende de él (Morin, 1998), necesita de una mirada poli-ocular. La hominización del ser humano le dio una connotación distinta al coito, lo mismo que la razón al sentimiento. Al final de cuentas fuera del romanticismo y sus recovecos esta la importancia que uno le da a las relaciones amorosas, la relación de pareja empíricamente se basa en cuánto y de qué manera ésta satisface las necesidades del individuo, posición un tanto egoísta pero cierta.
Posturas menos pesimistas y más ideales son las que vienen a continuación. Para el filósofo y teólogo Martín Buber, en la relación de amor Yo-Tu, debería importa mas la experiencia plena de la otra persona, para Erich Fromm el amor autentico implica interesarse por una persona, conocerla, sentirse responsable de su vida y su realización, para Abraham Maslow el amor genuino se trata de un amor menos dependiente y mas liberador, para Víctor Frank el amor es ese acto espiritual que permite captar a otra persona en su esencia intima, en su modo de ser concreto, en su unicidad, en su realidad única (García, 2008). Así como estos autores se podría seguir conceptualizando al amor y no terminar jamás enredando el concepto en medio de aportes filosóficos y psicológicos, aun así se hará un par de aportes mas con el fin de llegar a comprender no tanto el amor (tarea que parece imposible) sino su evolución.
Según Sternberg, la vivencia amorosa se entiende desde tres factores relacionados triangularmente Compañía-Intimidad, Emoción-Pasión y Decisión-Compromiso (García, 2008). El primer componente desarrolla el sentimiento de simpatía hacia la pareja y viene teñido de una fuerte necesidad de la presencia física del otro, el componente emotivo-pasional viene atado a la fuerte motivación de descargar los impulsos sexuales, este factor conduce a la pareja al romance, al acercamiento corporal y a la relación sexual. El último factor implica decisión, aceptación y responsabilidad (maduro y racional). Estos tres factores coexisten simultáneamente en la relación de pareja y en alguna medida marcan los estadios de su evolución. De inicio las personas buscan primero compañía, estar con alguien, y aunque hay un fuerte impulso sexual a la base, éste “estar” es el motivo principal para hacerse de pareja, ya luego llegando a intimar con el otro (dándose a conocer como persona) el romance conduce al encuentro sexual, si el acto sexual viene atado a un fuerte compromiso emocional desarrolla todavía más la intimidad haciendo que la necesidad de compañía se convierta en algo primordial hasta llegar a un punto donde la pareja se ve sometida a decidir sobre su permanencia y futuro. Este evolucionar para muchas parejas puede ser de una sola noche y para otras parejas de varios años, lo cierto es que mientras se trace el camino hacia la intimidad, se mantenga la pasión y se decida por el compromiso más posibilidades tendrá la pareja para poner en marcha un proyecto de vida en común.
Otro aporte mas concreto habla de dos tipos de amor, un amor romántico  y un amor maduro (Montero, Reyes, 1991) ambos también coexistentes aunque diferenciados por su accionar evolutivo. El amor romántico, propio de las primeras etapas, se caracteriza por ser emocional, impulsivo e intenso, puramente afectivo, se podría decir que es auto referente pues uno no ve al otro sino se ve a si mismo en el otro, ve en el otro lo que a el/ella le falta, ve en el otro su propia vida, sus sueños, sus objetivos cumplidos, su felicidad, existe la ilusión de ser uno completo a través del otro, a veces esta ilusión llega a tal punto que el “tu” y “yo” ya no existe y solo hay cabida para el “nosotros” haciendo de la relación absorbente, egoísta y angustiante. El amor maduro en cambio es estable, reflexivo y profundo, busca trascender y esta orientado hacia la felicidad del otro, es un amor que ha superado la dependencia y en él conviven equilibradamente el “tu”, el “yo” y el “nosotros” fomentando el desarrollo del autoestima, la confianza, la comunicación y un plan de vida.
¿Cuándo uno ama deja de estar enamorado? No se puede pensar en un amor maduro sin que haya sido romántico antes, gracias a los resabios del encantamiento es que la pareja se va conociendo en la intimidad mas allá de la cáscara reluciente, el romanticismo permite exponerse emocionalmente, permite crecer afectivamente y aprender de aquellos sinsabores, se podría decir que en el amor maduro el enamorado ya no vive enamorado de lo que la otra persona le da sino vive enamorado de lo que le da a la otra persona.
 Después de lo expuesto queda claro que la evolución del amor supone pasar del romanticismo a la madures, “la verdadera prueba de amor”, pero lo que no queda claro es lo operativo, qué artificios son los necesarios para pasar de un estado a otro, porque lo que si es cierto es que al medio de los dos queda un vacío de muerte.
Ciertamente, pasado el efecto sedante del romanticismo la pareja de pronto se encuentra con un cuadro un tanto ajeno al vivido en los inicios de la relación, sorpresivamente uno se da cuenta que el otro ya no le es tan satisfactorio como antes, todos los encantos que lo revestían de pronto se van esfumando y contrariamente van brotando pústulas de defectos, malas mañas y costumbres extrañas, el amor incondicional ya no es tan ilimitado y poco a poco va decayendo el afecto, la tolerancia y el buen humor, al pasar del tiempo la pareja se va haciendo predecible y eso hace que deje de ser interesante, incluso la platica se hace aburrida, este sombrío panorama desestabiliza a la pareja, llevándola por el sendero de la duda y el desafecto hasta llegar al punto de crisis.
Son justamente los momentos críticos los que permiten a la pareja reflexionar y analizar sobre su continuidad y permanencia. No es que sean necesarias las crisis para evolucionar como pareja pero lo que es, es nomás, “los problemas unen a las buenas parejas y separan a las malas”  (Opazo, 2001).
El ser humano de la misma manera que no nace sabiendo ser padre o madre, tampoco nace sabiendo lo que es vivir en pareja, potencialmente hombre y mujer son aptos para convivir y en la medida de sus características personales, vivencias y aprendizajes sabrán hacerlo mejor, pero mientras perfeccionen su técnica las crisis serán pan del día y mas aun en pleno periodo de desencanto o en la antesala del compromiso. En esto de las crisis también entran en juego otras variables, el contexto por ejemplo, el medio que circunda a la pareja.
En pasadas décadas los matrimonios fácilmente llegaban a las Bodas de plata (25 años de casados), incluso a las Bodas de oro (50 años) con un poco de buena salud, ahora no es que sea inusual ver estas parejas pero van escaseando de a poco, seguramente se trata del modo de vida que actualmente se vive, que por cierto acarrea bastantes problemas, las personas (en especial en las grandes urbes) están sometidas a un trajín que exige el mantener un perfil individualista y competitivo todo el tiempo y en todo momento, donde él que no mata, muere, por eso no es de extrañar que las parejas tiendan a hacer la guerra antes que hacer el amor. Por otro lado, existen parejas que jamás han experimentado un gran reto que ponga en juego su estabilidad, cuando las circunstancias han sido bonancibles, así como el entorno, no se tiene la seguridad plena de que la pareja sea sólida realmente, “el que una casa no se caiga no significa que este bien construida, a veces se da, que ha tenido la suerte de nunca haber sido azotada por una tempestad” (Spillman, 2008)

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